Bonapartismo en la empresa

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Bonapartismo

Las empresas en principio imitaban el ejemplo militar de disciplina pero con poca iniciativa. De aquellas estructuras pidamidales, por suerte se han eliminado algunas, pero siguen habiendo otras en activo. Nuestras armas son el conocimiento, la ilusión por propiciar el cambio en las empresas españolas  y para eso se deben librar muchas batallas. La disciplina que utilizamos es la de organizarse y efectuar acciones de forma conjunta. Nunca de obediencia ciega a un líder cacique que quiera llevar la voz cantante. Y por supuesto una bandera común, una enseña que nos identifique y por la que se nos reconozca. Hemos seleccionado el rosa porque es una tendencia social hacia la evolución y el negro para recordar que eso va a costar esfuerzo y trabajo constante, pero que tendrá su recompensa.

Con todo esto os queremos contar una historia militar, que deben de aplicar todas las empresas que quieran sobrevivir a esta crisis asfixiante.

Napoleón Bonaparte fue un general excepcional. La historia así lo atestigua por sus múltiples éxitos en el campo de batalla. Una de las características que hizo brillar a Napoleón como general y líder fue la capacidad de delegar en sus oficiales de confianza. Él no se quedaba en la cresta de una montaña viendo como transcurría la batalla. Él era el primero en remangarse y ponerse a la cabeza de sus tropas. Cuando sus oficiales le recomendaron no atravesar los alpes hasta el deshielo, él se subió a un burro e inició el camino con la frase “Para el ejército Francés no existen los Alpes” y realmente así fue, con voluntad no hay obstáculo que no se pueda superar.

En el campo de batalla esa confianza transmitida a sus oficiales daba resultados, pues solamente el  estar metido “en faena”,  te capacita para tomar decisiones sobre la marcha y llevar a un equipo hacia la victoria. Napoleón siempre prefería información de primera mano, cuantos menos intermediarios mejor. El mismo recorría sus filas recogiendo información.

Declaración de intenciones

En rhevolution recordamos a los mandos actuales de las empresas, que deben bajarse de la montaña de su despacho. Localizar a sus mejores empleados y permitir que tomen sus decisiones. Al fin y al cabo cada persona en una organización, sabe qué puede mejorar en su trabajo o en el conjunto de la empresa. Un presidente o un director general de una empresa, si simplemente hablara de vez en cuando con cualquier empleado (cuando su trabajo se lo permita, pero haciendo voluntad en ello), obtendría más información por el mismo , que de cualquier gerente que solo quiere conservar su puesto. Si la empresa toma medidas anti crisis, es el líder el que debe de predicar con el ejemplo. Ahora más que nunca un empleado debe de identificarse con la empresa para tener un objetivo común. Los viejos roles de directivo o mariscal de campo ya no valen para seguir aguantando el temporal. El Bonapartismo es una solución muy  barata y la tiene al alcance de la mano. Escuche a sus empleados y no les tape la boca. Recuerde que su competencia puede tener un Napoleón y le puede quitar  sus clientes.

Deje hablar a sus compañeros e incorpore su visión a su toma de decisiones, seguro que se sorprende.

¡Buena suerte y rompan filas!

Rubén García Codosero

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