Camuñas de empresa

¿Leyenda?

Hace doscientos años, existía una frase que causaba temor en la invasión francesa de España, era una frase pronunciada por las tropas francesas. “Que viene el tío Camuñas” y con solo oírla, el corazón se ponía a cien, el pulso se aceleraba y el organismo se ponía en alerta. Cuenta la historia, que un vecino del pueblo de Camuñas en Toledo, vio como las tropas francesas fusilaban a su hermano. El hombre juró venganza y no comer ni beber nunca más, hasta vengar a su hermano. Estuvo varios días sin dormir, y consiguió bastantes bajas. Por lo visto era un carnicero, y solía desmembrar literalmente a sus víctimas. Fruto de esa violencia exagerada, los franceses huian o por lo menos empezaban a sudar al oír la famosa frase. Siglos después esa frase ha perdurado en nuestra sociedad, utilizada solo ya para asustar a los niños.

En casi todas las empresas, existe un tío camuñas. Una persona que generalmente por hacer justicia en defender su puesto de trabajo, o quizás porque aprendió de otro camuñas en alguna parte de su vida o formación. Desmiembra a sus empleados, quitándoles autoestima, coaccionando con despidos, infravalorando el trabajo, encasillándolos en sus cometidos. Estos camuñas del siglo XXI son una lacra importante en la empresa.

No son detectables por accionistas ni empresarios y menos por presidentes, porque sencillamente miran para el exterior de la empresa. Se fijan en el cliente y darle lo que pide, en obtener beneficios a corto plazo, en conseguir negocio. Y mientras el señor camuñas, como una termita infatigable, carcome la estructura interna, comiendo sin descanso, la felicidad, el potencial de las personas, la innovación interna, el clima laboral.

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¿Y el septimo de caballería?

¿Qué hace el departamento de recursos humanos, responsable de sus empleados? Pues cosas variopintas, como entrevistas, evaluaciones de desempeño en la que no se preguntan, por qué los empleados solamente rozan la normalidad. Saben que en su empresa nadie destaca y que todos son prescindibles. No saben que tienen esas termitas, sencillamente porque utilizan herramientas de otras épocas. Por decirlo más gráficamente, utilizan redes para delfines, pero no las redes para pescar besugos.

Si trabajas en recursos humanos, o si sufres en silencio de “camuñismo“, te invitamos a dejar tu opinión sobre estos saboteadores internos.




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